Ana Sayfa Çeviri Trendyol: "Días de lucha épica" *

Trendyol: “Días de lucha épica” *

En Turquía, al igual que en otros lugares del mundo, la economía de reparto se ha convertido en un medio para que las empresas privadas ofrezcan empleo flexible sin prestaciones laborales bajo el falso pretexto de la figura del “socio empresarial”, mientras acumulan sus propias ganancias. Aunque los repartidores son seducidos con la promesa de la libertad de elegir su propio horario de trabajo y ganar más dinero, al “ser su propio jefe” en cierto modo, se descubren a sí mismos en situaciones cada vez más precarias cuando terminan pagando el seguro médico de su bolsillo, o haciendo pagos mensuales y gastos continuos para mantener sus vehículos con sueldos mínimos.

El 70% de los empleados de Trendyol tienen un título de licenciatura y son principalmente hombres jóvenes. En los últimos diez años han proliferado las universidades privadas en todo el país. Además, las universidades públicas han ampliado sus cuotas de admisión. Para los jóvenes, el hecho de que sea cada vez más fácil el acceso a la educación superior ha tenido, sin duda, un aspecto positivo. Sin embargo, la preocupación del Estado, en este caso, no ha sido precisamente facilitar la adquisición de una educación superior cualificada por parte de la mayoría juvenil. El hecho es que, por un lado, a través de un tipo de universidad financiada por ciertas fundaciones se permitió una privatización sin criterio en la educación superior, y por otro, se sofocó la investigación y la libertad de pensamiento en las universidades públicas, imponiendo ciertas evaluaciones de rendimiento al profesorado, a su parte apto, en rigor, a dar una educación de buena calidad. Prácticamente todo el profesorado ha sido orillado a buscar financiación externa para realizar sus investigaciones. Los jóvenes —de 18 años y, por tanto, con potencial para crear problemas al sistema— se vieron obligados a pasar de dos a cuatro años en estas universidades huecas, apaciguados por su distancia al mercado laboral. Al igual que en otros lugares, los jóvenes de Turquía también se están dando cuenta de lo poco que les depara el futuro cuando hace sólo diez años habrían estado ascendiendo en sus carreras. Los trabajadores de reparto sienten la necesidad de rebelarse y organizarse, porque ahora se dan cuenta de lo atrapados que están en este aprieto económico por el mismo carácter del trabajo que eligieron. Ofendidos con razón por haber sido arrastrados, de una o otra manera, al fondo del orden social, los repartidores no sólo luchan por un mejor salario, sino también por la dignidad en el trabajo.

Trendyol es la empresa que más rápido se ha valorado en 10 millones de dólares en Turquía. Fundada en 2010 por Demet Mutlu, y valorada en 1 millón de dólares en 2018, la empresa se disparó hasta los 16.5 millones en 2021 después de que la multinacional tecnológica china Alibaba se convirtiera en uno de sus principales inversionistas. Es más, al incursionar en el comercio electrónico, la compra de alimentos en línea y la entrega de comida, Trendyol creció un 600% el año pasado, representando el 30% de todo el mercado turco. Según datos de 2020, Trendyol distribuye casi un millón de productos al día, con una venta anual de 347 millones de productos. Mientras que la empresa ha crecido 16 veces en los últimos 4 años, se impuso un aumento salarial del 11% a los trabajadores de reparto. Los trabajadores de Trendyol, cuyo salario bruto mensual era de 9 000 liras turcas [625.90 dólares estadounidenses al 7 de marzo de 2022][1] + impuestos, recibieron salarios netos de entre 2 500 y 3 000 liras turcas [173.88-208.66 dólares] tras los recientes incrementos en el precio de la gasolina, los gastos relacionados a los vehículos y otros gastos. Estos sueldos, muy inferiores al salario mínimo, aumentaron la sensación de menosprecio entre los repartidores. Las protestas comenzaron el 26 de enero, con el anuncio de la administración de Trendyol de un mísero aumento salarial.

Cuando los repartidores bloquearon la sede de Trendyol con sus vehículos por primera vez, fue un shock para muchos, y hubo un gran interés público. Este asombro surgió de la percepción de que los trabajadores estuviesen actuando de forma espontánea. Sin embargo, habíamos iniciado reuniones desde septiembre de 2021 con grupos de trabajadores —principlamente en Estambul— que se habían acercado a Umut-Sen, con el fin de crear un plan tras los anuncios de aumento de sueldo en enero de 2022. En la mañana del día de la primera acción, nos reunimos con Nakliyat-İş [Sindicato Revolucionario de Trabajadores del Transporte], una rama combativa del DİSK [Confederación de Sindicatos Revolucionarios de Turquía]. Ellos tenían fuertes vínculos con algunos de los otros sindicatos derivados de DİSK. Rápidamente identificamos la mejor forma de comunicación posible con los representantes de todas las ramas, que se ajustaba a nuestros cuatro criterios de seguridad/confidencialidad para la participación. Hicimos hincapié en Estambul a propósito, ya que debido a la naturaleza del sector logístico, la paralización del 60-70% del trabajo de transporte en Estambul es una parte importante de lo que hizo posible la victoria. Además, el hecho de que haya más oportunidades de trabajo en Estambul, en comparación con el resto del país, permite tomar mayores riesgos a los trabajadores.

Los trabajadores de Trendyol ya tenían un grupo de Telegram, a través del cual compartían documentos legales y otra información relevante, con 2000 miembros de toda Turquía. Este grupo se utilizó activamente durante los tres días de resistencia. Entre los miembros de los grupos se encontraban ejecutivos de Trendyol, periodistas, miembros de varios sindicatos y representantes de partidos políticos. Estaba abierto a todo el mundo y no era un órgano de decisión. Nuestra experiencia ha demostrado que el grupo tuvo en ocasiones un efecto disruptivo. El calendario y el contenido de las protestas se configuraron colectivamente con los representantes de las filiales de Trendyol, principalmente de Estambul. Las decisiones y los planes se compartieron con todos los demás a través del grupo de Telegram. Al emprender la comunicación de información y coordinación entre las sucursales desde Umut-Sen, tratamos de eliminar los posibles bloqueos organizativos, y de encontrar formas de comunicación que pudieran aliviar la presión de los trabajadores que ya estaban sometidos a acoso en el lugar de trabajo.

En los dos primeros días cayó una fuerte nevada, y la administración de Trendyol intentó manipular a la opinión pública alegando que los trabajadores no podían distribuir debido al mal tiempo. Sin embargo, los trabajadores consiguieron parar hasta un 90% de las entregas en Estambul. En otras partes del país, los trabajadores utilizaron las condiciones meteorológicas como excusa para minimizar el riesgo de ser despedidos, y alzaron la voz desfilando en convoyes de vehículos. El segundo día de la resistencia, con la Asamblea de Representantes, identificamos dos puntos de encuentro a los cuales puedan llegar los trabajadores con sus vehiculos: una en el lado de Anatolia y otra en el lado europeo de la ciudad. Los trabajadores que se reunieron en convoys de vehículos en la zona de reunión de Maltepe-Yenikapı —en el lado europeo— pudieron demostrar la masividad de la resistencia. En otras partes del país, organizamos comunicados de prensa y desfiles de convoys en los centros de las ciudades. La movilidad de los trabajadores creó la oportunidad de compartir nuestras demandas con los trabajadores de toda Turquía.

El hecho de que casi todos los trabajadores de reparto de Trendyol sean usuarios activos de Twitter hizo posible compartir la voz de las protestas callejeras directamente con el público. La cuenta de Twitter “Trendyol Çalışanları” [Empleados de Trendyol], que creamos con los empleados, volvió a desempeñar un papel central en la visibilización de las protestas en muchas ciudades. Hacia la tarde del segundo día, los directores regionales de Trendyol empezaron a tratar a sus supuestos “socios comerciales” como trabajadores: Comenzó a correr el rumor de que se rescindirían los contratos de trabajo de quienes no trabajaran durante dos días consecutivos. La intervención directa del Colectivo de Apoyo Legal Umut-Sen en ese momento —escuchando las preocupaciones de los trabajadores y respondiendo a sus preguntas en directo— echó por tierra en gran medida el intento de Trendyol de romper la resistencia.

El segundo día de la resistencia, junto con la asamblea de representantes de los trabajadores, convocamos a una manifestación masiva frente a la sede de Trendyol en Levent, en el corazón de Estambul. Éramos conscientes de que dirigir la ira y la frustración ya existentes en las calles hacia su verdadero destinatario aumentaría la presión sobre el equipo directivo de Trendyol. Ese mismo día, la dirección hizo un movimiento crítico y convocó a todos sus empleados a sus sucursales al mismo tiempo. Afirmando que la dirección haría un anuncio en Zoom, intentaron dispersar a los trabajadores que protestaban. Y esto sí que redujo el número de trabajadores que protestaban frente a la sede. Los directivos pospusieron varias veces la hora del anuncio, ya que intentaba medir el pulso de la multitud frente a la sede. Finalmente, los directivos argumentaron que había habido un malentendido en primer lugar, y que concedían un aumento salarial del 38.8% (12.500 liras turcas  [869.36 USD al 7 de marzo de 2022] + impuestos). Sin embargo, los trabajadores habían estado al tanto de las cosas desde el principio, siempre en contacto entre ellos mismos, mientras se negaban a poner sus coches a trabajar durante días, y eran muy conscientes de que ésta era su victoria y sólo su victoria, y no el resultado de la benevolencia de la dirección de la empresa. Esta claridad entre los trabajadores de reparto de Trendyol hizo posible que el público y la prensa comprendieran rápidamente que este aumento era una ganancia de los trabajadores.

Tras esta gran victoria, los trabajadores de Trendyol, Umut-Sen y Nakliyat-İş [Sindicato Revolucionario de Trabajadores del Transporte] continúan realizando reuniones para reforzar la unidad de los trabajadores y decidir cuál es la mejor forma de organización para los repartidores en Turquía, de cara al futuro: una cooperativa, una asociación o un sindicato independiente.

La dura victoria de los trabajadores de reparto de Trendyol tuvo un valor crítico, ya que reveló que cuando los trabajadores —cuyos salarios perdieron valor inmensamente debido a la alta y fluctuante inflación— actúan juntos, incluso las mayores empresas del mundo pueden doblegarse ante su voluntad. El año 2022 comenzó con la moral alta para los trabajadores en lucha de clases. El hecho de que las protestas de los trabajadores de HepsiBurada, Aras Kargo, Yurtiçi Kargo, Scotty, Yemek Sepeti y Digiturk se encendieran justo después de las protestas de Trendyol jugó un papel importante en la victoria de Trendyol. Este proceso puso de manifiesto en Turquía que la economía global por encargo (conocida en inglés como gig economy[2]) no es una salida del sistema, sino una maniobra para erosionar los derechos de los trabajadores. Además, los trabajadores demostraron que el trabajo de reparto y transporte es de suma importancia, tan importante como los sectores del trabajo metalúrgico o el de la logística; tienen una capacidad importante para perturbar los negocios tanto en el centro como en la periferia de la ciudad; y que, gracias a sus vehículos, pueden reunirse rápidamente y organizarse si lo desean. Quienes saben aprender de los demás aprendieron mucho de los trabajadores de todo el país que se organizaron utilizando las nuevas tecnologías de la comunicación; adquirieron la capacidad de acción colectiva en el acto; descubrieron y aprobaron instintivamente una forma de acción disciplinada, y procesos confidenciales de elección de representantes. Pero, sobre todo, los trabajadores permitieron que surgiera un verdad en la conciencia del movimiento de los trabajadores: quienes se organizan y luchan, ganan.

Traductor: Marina Alamo-Bryan

Editor: Soykan Özyurt


*El título hace eco de los frecuentes anuncios de ventas de Trendyol bajo el lema: “Días de rebajas épicas”. Este artículo de opinión fue escrito colectivamente por los miembros de la revista independiente e-komite, y publicado por primera vez en turco el 6 de marzo de 2022. URL: https://e-komite.com/2022/trendyol-efsane-direnis-gunleri-komite-dergisi/.

[1] Para conocer las cifras oficiales, consulte el sitio web oficial del Banco Central de la República de Turquía: https://www.tcmb.gov.tr/wps/wcm/connect/tr/tcmb+tr/main+page+site+area/bugun.

[2] NOTA DE LA TRADUCTORA: Aún no se ha desarrollado un consenso en el idioma español sobre cómo denominar en nuestra lengua este nuevo tipo de economía a la cual se encuentran sujetas las personas que trabajan como repartidoras utilizando aplicaciones digitales. Este modelo económico se basa en la vinculación fragmentaria de grandes empresas (por ejemplo, Uber o UberEats) con socios económicos independientes (el conductor de Uber, el repartidor de UberEats) quienes no son considerados trabajadores y por ende no reciben prestaciones. Aquí les identificamos como repartidores, trabajadores de reparto, y al fenómeno global como economía por encargo (remitiendo al hecho de que su trabajo termina al completarse el encargo en cuestión, sea el transportar a alguien de un punto a otro, o la entrega de comida en un domicilio). La base de dicho modelo es completar tareas singulares y diferenciadas a corto plazo. En inglés se ha descrito el fenómeno como gig economy, y en ocasiones en español se utiliza “economía gig” como concepto. Esta frase remite al concepto de gig, conocido entre los músicos anglosajones como la contratación por conciertos únicos y no repetibles, reflejando así el carácter temporal y por encargo del trabajo a ejercerse. Entre los músicos de habla hispana a los gigs se les llaman huesos, y a los músicos que habitan esta economía se les llama hueseros. El huesear se entiende en algunos contextos hispanohablantes como la actividad laboral que complementa la economía de una persona cuando le resulta imposible vivir de su trabajo principal. Esto puede surgir de la idea de vivir de comer la carne sobrante que queda pegada a los huesos o de vivir de las sobras del mercado laboral. Otra referencia posible es a los deshuesaderos, o cementerios de automóviles donde un vehículo se vende “por partes” en lugar de completo, de la misma forma que en un concierto que es un hueso, se paga no un espectáculo completo sino “por partes”, donde la labor de los músicos es fragmentaria. Podríamos por ende, traducir la gig economy como economía huesera, aunque aquí se retiene la traducción de “gig economy” como “economía por encargo”. Otro término con el cual ya se le ha descrito es: uberización de la economía o uberizar las relaciones laborales.


%11 zamma karşı 24 Ocak 2022’de direnişe geçen Trendyol kurye işçileri 3 gün direnerek %39 zam kazandı. Bu yazı bu direniş ve zaferi tüm dünyaya duyurabilmek için Umut-Sen Çeviri Kolektifi tarafından Türkçe’den İspanyolca, Almanca ve İngilizce dillerine çevirilmiştir. Tüm yazılara aşağıdaki bağlantılardan ulaşabilirsiniz.

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